ESPECTRO AUTISTA

                                               ESPECTRO AUTISTA 



Para empezar, es importante recordar que los TEA aluden a un conjunto de trastornos del neurodesarrollo, de aparición temprana o durante los primeros años de vida, que afectan tres dominios de habilidades específicas. 

 Reconocimiento y comprensión social. 

  Comunicación y comprensión pragmática.  

 Flexibilidad mental y comportamental. 

La historia de estos trastornos tuvo un giro radical con la publicación del estudio de Wing y Gould (1979) en la ciudad de Londres. Una de la implicaciones más relevantes de este trabajo permite concluir que “los rasgos del espectro autista no se producen sólo en personas con trastorno profundo del desarrollo, sino en otras (a las que no se daría este diagnóstico), cuyo desarrollo está afectado por diversas causas” (Rivière, 1997 a y b, p. 67). En este sentido, las características que típicamente se atribuyen al autismo pueden ubicarse, según el dominio al que se refieran, en continuos o espectros de mayor o menor severidad. En unos casos, ciertas características pueden estar más acentuadas que en otros, y viceversa. De esto se deriva una consideración fundamental, y es que los procesos de abordaje e intervención educativa (entre otros) dependen de cómo se ubique cada estudiante con TEA en este espectro y cuáles sean sus particularidades. 

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